SUELOS

Para poder mejorar el suelo con nutrientes orgánicos es preciso conocer qué  y cuáles son sus características para que de esta forma podamos de manera orgánica aportar lo que le hace falta.

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre y la más visible en el planeta tierra, es donde cultivamos y edificamos nuestras casas.

Principalmente los suelos están formados por materia orgánica, minerales, organismos vegetales entre otros.  Gracias a la desintegración de las rocas, y otras alteraciones físicas como los cambios de temperatura, el suelo va formando una capa con el paso del tiempo mezclando así las plantas y animales que mueren fruto de la actividad biológica que se lleva a cabo en la superficie.

SUELOS: TIPOS Y DIFERENCIAS

Es importante conocer los tipos de suelos para la agricultura ya que de esto depende si se podrá cultivar o no.

Cada suelo es la consecuencia de desarrollos diferentes.

Entre tantos, se encuentran los siguientes:

SUELOS ARENOSOS:

 Se caracterizan por ser poco fértiles ya que retienen casi nada de agua. Al tacto son secos       y escasos de materia orgánica.

Estos suelos no son recomendables para la agricultura ya que no retienen nutrientes y lo que se siembra allí no tiene la oportunidad de aprovechar los nutrientes.

Entre lo que se puede cultivar en suelos arenosos está: los pinos, eucalipto, aguacates y las palmeras.

SUELOS CALIZOS:

Es un suelo especialmente seco, árido y de color blanco. Contiene  minerales calcáreos lo que hace que no retenga nutrientes ni agua. Es por esto que es poco recomendable cultivar en suelos calizos.

Algunos árboles que resisten a estas condiciones son: El caqui, las higueras y el citrus.

SUELOS LIMOSOS:

Se componen de arena fina y arcilla. Estos suelos, a diferencia de los anteriores, retienen el agua y nutrientes por lo que son suelos fértiles, se suelen dar en las orillas de los ríos de manera que su grado de humedad es alto.

Generalmente se dan cualquier tipo de árboles y plantas, excepto las que requieren de condiciones muy secas, entre ellos están: Los fresnos, los álamos y los sauces.

Suelo limosos

SUELOS HUMIFEROS O DE TIERRA NEGRA:

Se conocen como tierra negra ya que al haber sustancias en descomposición genera un color muy oscuro, retienen mucho mejor el agua y nutrientes por lo que se consideran suelos muy fértiles, gracias a los micoorganismos que se producen son convenientes para la siembre.

Tierra negra

SUELOS ARCILLOSOS:

Son suelos que retienen muy bien el agua y está formado por finos granos de color amarillento, contienen nutrientes sumando los minerales arcillosos por lo tanto son bastante fértiles. Los suelos arcillosos se compactan fácilmente cuando se pisan y en verano pueden agrietarse con facilidad.

Este es un suelo que al manejarlo de manera adecuada mezclado con  humus orgánico puede ser gratificante para los cultivadores.

En estos suelos funciona muy bien plantarse árboles que tienen raíces  que tienen ir hacia la profundidad tales como: el nogal, el fresno y el álamo blanco.

Suelo Arcilloso

SUELOS PEDREGOSOS:

Están compuestos por rocas de diferentes tamaños, no retienen el agua ya que son superficies impermeables. De manera que no se puede cultivar y son muy pocas las plantas que se dan allí.

Suelos pedregosos

SUELOS SALINOS:

No son suelos para el cultivo en genera por su alto contenido de sal y esto influye en el crecimiento de las plantas. Se pueden conocer a simple vista por la presencia de costras blancas de sal en la superficie.

Estos suelos contienen también cantidades altas de yeso y su PH es menor a 8,2.

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